Si el cristal de tu estufa de leña o chimenea se ennegrece rápidamente, hay varias explicaciones posibles. Estas son las más habituales:
Combustible de mala calidad
Para una combustión óptima, el nivel de humedad de la leña no debería superar el 15-20 %. Hay una prueba sencilla que te permite determinar rápidamente si la leña está bien seca o no:
- Coge un leño
- En una de las caras cortadas (a lo largo), extiende una gota de lavavajillas o jabón de cocina en un diámetro de 5-6 cm.
- Desde el otro lado del leño, sopla hacia el interior. Si se forma espuma en el lado donde has aplicado el lavavajillas, la leña está seca. Si no ocurre nada, no está lo suficientemente seca. Puedes intentar dejarla 2-3 días en el interior antes de usarla.
El aire no circula lo suficiente en el interior de la estufa
Es necesaria una entrada de aire exterior para garantizar el correcto funcionamiento de tu estufa. Las estufas de leña modernas están diseñadas para que llegue una corriente de aire a la parte delantera del cristal y así mantenerlo lo más limpio posible. Es importante que haya mucho aire al encender el fuego. El aire es imprescindible para un proceso de combustión limpio y completo, en el que la temperatura es lo suficientemente alta como para quemar los gases y las partículas que desprende la leña. Si el gas y las partículas no se queman, se formará hollín en el conducto o saldrá humo negro por él. Por eso hay que comprobar si el humo que sale del conducto es de color blanco o transparente al encender el fuego en la estufa de leña.
Acuérdate de limpiar bien la cámara de combustión (rejilla de descenizado) con un cepillo adecuado o un aspirador de cenizas y a vaciar el depósito de cenizas con regularidad para que los residuos no obstruyan la entrada de aire.
El tiro es insuficiente
El conducto de humos es esencial para el buen funcionamiento de la estufa. Tenga en cuenta que ni siquiera la mejor estufa funcionará a la perfección si el tiro no es suficiente o no es el adecuado (3,50 m de altura mínima del conducto). Antes de una nueva temporada de calefacción, siempre hay que revisar el conducto de humos y la pieza de conexión de los gases de combustión para comprobar que no estén obstruidos. El deshollinador debe revisar tanto el conducto como la estufa al menos una vez al año. Si tienes dudas sobre el estado del conducto de humos, debes ponerte en contacto con un deshollinador sin falta.




